Me acuerdo cuando debo haber tenido entre
13 o 15 años (plena adolescencia y con todo lo que eso trae) y que soñaba con ser lo que ahora se llamaría DJ.
En la casa teníamos un comedor vacío (se
había roto la mesa y hacía rato que nadie la reparaba), me acuerdo que usábamos
máscaras y no sé de donde sacábamos piedras de colores que se iluminaban con
linternas, también creábamos un ambiente con celofán con monitos mojados también
iluminados con velas o linternas… invitábamos a unas amigas de mis hermanas y
era entre asustarlas y besarlas.
Era entretenido, claro que no recuerdo qué
música poníamos porque debe haber sido bastante fome si se viera ahora, pero en
ese tiempo era interesante pues se repetía con cierta frecuencia, me sentiría
en ese tiempo algo así como un cara cortada (Al Pacino) , que el mundo era mío.
Jajajajajaaja, alguien me tenía o nos tenía que despertar, jajajaja
La iglesia católica qué pensará de esto? Y
Jehová enviará mi hipotálamo al infierno? Y el juego del trabajo, es diferente
acaso? Jugando ser serios a temas serios y “complejos” porque por esos temas o
esa música sí pagan, hay que ser una especie de DJ de lo fome.
Será ese el efecto de la música que nos
gusta, un efecto narcótico? Algo así como imaginar el sexo con una top model?